Virginia Woolf o la mente ingrávida





Cuánto mejor es el silencio; esta taza de café, esta mesa. Cuánto mejor es estar sentado en esta habitación vacía, semejante al solitario pájaro de mar que extiende sus alas sobre las olas. Quisiera permanecer para siempre aquí, en medio de estas cosas simples: esta taza de café, este tenedor, cosas en sí, y ser, en fin, yo mismo (Woolf, 2007: 241-242)

Heraclio Castillo Velázquez

Periplo