Delirios




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Soñé que me soñaban.  Mi oreja sobrevolaba los lagos y guardaba la cosecha del invierno, el tordo escarpaba lacónicos ritos demenciales.  “Me la corté para que oyeras todo lo que te escuché decir entre sueños”, te dije, “para que veas que ningún color es válido al final; mi retrato es todo aquello que ya no la sostiene”.  Entonces, te acercaste a mi oreja, dejaste que se posara en el dorso de tu mano, un pitohuí, y ya no sentiste el impulso de preguntar por camélidos nunca más.

[Vincent - Denisse Vega Farfán]


Periplo
Vol. XVIII Delirios